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La experiencia de trabajar a bordo
22 Ago

La experiencia de trabajar a bordo

Mucho se ha hablado del trabajo a bordo. Se ha dicho que es muy sacrificado, que demasiado exigente, que no se compensa el esfuerzo, que se paga poco. Y unas cuantas cosas más.

Sin embargo es importante que miremos otro aspecto del trabajo a bordo: nos cambia.

Cómo es eso? Podríamos decir, “simplisticamente” hablando, que cuando abordamos el crucero somos personas “de tierra” y que cuando nos desembarcamos somos diferentes, somos “de mar”.

Sin embargo el cambio es mucho mas profundo, a veces sutil y a veces brutal……

Porque?

Primero debemos entender que gran parte de los que trabajamos a bordo, diría que entre el 70 y el 80 % nunca ha trabajado fuera de su país, y mucho menos en un sistema tan estricto en cuanto a las condiciones, horarios y responsabilidades. En este lugar no es lo mismo llegar 5 minutos tarde que a tiempo!!!

Así, cuando arribamos a bordo, nos encontramos en un “hotel flotante” donde conviven 35 nacionalidades diferentes, con idiomas muy disimiles, con costumbres y usos muy distintos y a veces opuestos y con una experiencia sumamente variable. Casi diría que intimida!!

Y que pasa luego. En el día 1…… el crucero recibe al que llega, como un miembro mas. Como alguien a quien esperaban ansiosamente. Y luego, a medida que pasan los días, ese espíritu es el que auna todas esas voluntades y experiencias en un firme, unido y eficiente equipo internacional de trabajo. Y vemos, y también sentimos, como ese conjunto de nacionalidades, se transforma en un equipo de alto desempeño que agrega valor único a sus clientes: o sea los pasajeros!!!

A lo largo de los meses la escena se repite y vemos como gente con poca experiencia es ayudada por aquellos que si la tienen; gente con poco nivel o compresión del idioma Ingles, es auxiliado por aquellos que dominan la lengua; gente que tiene dudas o flaquea a lo largo de las semana es apoyada y guiada por los lideres de cada equipo.

Y estos consistentes valores y conductas a lo largo del tiempo del contrato, hace que el “nuevo tripulante” se va moldeando hasta convertirse en un experimentado hombre “de mar”.

Por supuesto, como en toda experiencia, como en todo trabajo, hay gente que no puede adaptarse. Gente que vuelve a sus vidas anteriores. Pero la gran mayoría vuelve y progresa contrato tras contrato. Hay tripulantes que hacen de esto un modo de vida permanente.

Las anécdotas y testimonios en este respecto, son infinitas.

Y cuando finalmente bajan por la planchada, al final de su contrato, muchos se dan cuenta que finalmente son hombres “de mar”. Se dan cuenta que el virus, esta dentro de ellos.